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Tú decides cómo termina tu viaje: ¿Maleta de turista o bandeja de preso?

Tú decides cómo termina tu viaje: ¿Maleta de turista o bandeja de preso?

¿Ya tienes los billetes? ¿La cámara lista? ¿El pasaporte en vigor? Cuando planeamos un viaje al extranjero, soñamos con el momento del check-in: esa bandeja del control de seguridad donde dejamos nuestras pertenencias antes de volar hacia la aventura. Sin embargo, hay una decisión que puede cambiar radicalmente el tipo de check-out que hagas al final del trayecto.

Bajo el lema “Tú decides cómo terminar tu viaje”, el Movimiento por la Paz (MPDL), con la financiación del Ministerio de Sanidad y la colaboración de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, lanza su nueva campaña de sensibilización. El objetivo es claro: advertir a las y los viajeros sobre las consecuencias devastadoras de consumir o traficar con drogas fuera de nuestras fronteras.

Una decisión, dos destinos

La campaña visualiza de forma impactante dos realidades opuestas a través de las bandejas de seguridad de un aeropuerto:

  • El Check-in que todos queremos: Pasaporte, cámara de fotos, smartphone y la ilusión de descubrir un nuevo país.

  • El Check-out que nadie espera: Jabón de manos, papel higiénico, una toalla áspera y una camiseta naranja con un número de identificación de recluso.

Dato clave: Las leyes internacionales no entienden de "despistes" ni de "pequeñas cantidades". En muchos destinos, lo que aquí podría ser una sanción administrativa, allí se traduce en décadas de prisión en condiciones extremas.

No te la juegues

A menudo pensamos que "por una vez no pasa nada" o que, como turistas, recibiremos un trato especial. La realidad es mucho más dura: una vez cruzada la frontera, estás bajo la jurisdicción del país de destino. Ni tu pasaporte ni tu nacionalidad te libran de las penas por delitos contra la salud pública, que en muchos lugares son extremadamente severas.

Un viaje inolvidable no debería terminar con una bandeja de prisión. Antes de salir, sé consciente de los riesgos. Disfruta de la experiencia, de los paisajes y de la compañía, pero hazlo con responsabilidad.

Porque, al final del día, tú eres quien elige qué pertenencias habrá en tu maleta de vuelta.